Laura Gómez López
Economista, empresaria y creadora del Método VIVE.
Las pymes y los autónomos son la base de este país. Y merecen tener las herramientas para crecer, dirigir bien y ser exitosos.
Mi propósito es claro: poner el control financiero y la dirección empresarial en manos del propio empresario. Para que cada decisión que tome le lleve a ganar, no solo a hacer.
En 2017 dejé la seguridad de una plaza fija como funcionaria porque siempre estuve del lado de los que construyen. Del lado de las personas que deciden levantar algo propio y hacerlo crecer.
¿Qué pasaría si cada empresario entendiera de verdad cómo funciona su negocio?
Un país con empresas fuertes es un país de oportunidades para todos.
Por eso acompaño a pymes y autónomos a construir negocios sólidos, con beneficios consistentes y con claridad en cada decisión.
No desde la teoría. Desde dentro de cada empresa.
Nació con mi deseo de recuperar la ilusión por una profesión. Por aportar valor al mundo. Por construir y ayudar a que las pequeñas y medianas empresas sean fuertes. Porque cada empresa es un grupo de personas. Y cuando una empresa crece bien, mejora la vida de todos los que la forman.
Comencé mi primera empresa en el 2002, siendo muy joven. Con poca experiencia pero con mucha convicción de que quería construir algo propio.
Tuve que dejarlo por una situación personal.
Años después tomé una decisión que pocos entienden desde fuera: dejé una plaza fija como funcionaria. Tenía seguridad, estabilidad, un sueldo que llegaba puntual. Pero sentía que estaba cambiando libertad por seguridad. Que había algo más que quería aportar.
Volví al mundo empresarial con más experiencia, pero también con más en juego. Lancé un negocio construido desde mis valores y mi pasión. Pero ese proyecto no era una idea de negocio. Era una pasión con una gran fachada de marketing.
Pero entonces ocurrió algo que no esperaba.
Los compañeros con los que me había formado no estaban logrando aplicar lo que yo sí había podido aplicar. No tenían claridad. No tenían orden. Tenían muchas ideas dispersas y ninguna dirección real. Y empezaron a ver en mí algo que yo misma no terminaba de ver.
Me levantaron la mano. Y respondí.
El problema era el mismo en todos los casos: tenían números, registros, carpetas llenas de documentos. Pero no había manera de interpretarlos. No había una base que permitiera tomar decisiones reales.
Ahí lo tuve claro. No se necesitaba más formación ni más contenido. Se necesitaba control, claridad y una base sólida desde la que construir.
Y construí el Método VIVE.
Comencé mi primera empresa en el 2002, siendo muy joven. Con poca experiencia pero con mucha convicción de que quería construir algo propio.
Tuve que dejarlo por una situación personal.
Años después tomé una decisión que pocos entienden desde fuera: dejé una plaza fija como funcionaria. Tenía seguridad, estabilidad, un sueldo que llegaba puntual. Pero sentía que estaba cambiando libertad por seguridad. Que había algo más que quería aportar.
Volví al mundo empresarial con más experiencia, pero también con más en juego. Lancé un negocio construido desde mis valores y mi pasión. Pero ese proyecto no era una idea de negocio. Era una pasión con una gran fachada de marketing.
Pero entonces ocurrió algo que no esperaba.
Los compañeros con los que me había formado no estaban logrando aplicar lo que yo sí había podido aplicar. No tenían claridad. No tenían orden. Tenían muchas ideas dispersas y ninguna dirección real. Y empezaron a ver en mí algo que yo misma no terminaba de ver.
Me levantaron la mano. Y respondí.
El problema era el mismo en todos los casos: tenían números, registros, carpetas llenas de documentos. Pero no había manera de interpretarlos. No había una base que permitiera tomar decisiones reales.
Ahí lo tuve claro. No se necesitaba más formación ni más contenido. Se necesitaba control, claridad y una base sólida desde la que construir.
Y construí el Método VIVE.
Desde 2018, más de 150 empresarios han aplicado el Método VIVE.
Los resultados hablan solos.
3m
De no entender sus datos a tomar decisiones con claridad en menos de tres meses.
40%
Reducción de la jornada de trabajo de hasta un 40–50% sin reducir beneficios.
200%
Crecimiento de medio en Beneficios de 200%
LA BASE DEL MÉTODO
El Método VIVE no es intuición
Es conocimiento destilado de más de 150.000€ y miles de horas invertidas en los mejores programas, mentorías y formaciones del mundo empresarial.
Josepe García · Ovidio Peñalver · Ismael Cala · Javier Carril · Victoria Cadalso · Andrés Martín Asuero
San Telmo Business School · Raimon Samsó · Javier Martín · Jesús Alonso · Jorge Alconero · Guillermo Cordón
Franck Scipion · Álvaro Méndez · Sergio Fernández · Víctor Gay Zaragoza · Isra Bravo · Maider Tomasena
Todo lo que he aprendido está procedimentado paso a paso para que cualquier CEO pueda aplicarlo de forma medible y profesional.