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 La importancia de las emociones y la economía conductual. 

Nuestras emociones son las que nos impulsan, o no, a tomar una determinada decisión económica, ¿Dónde invierto o gasto mi dinero? ¿Qué efectos producen las retribuciones en mí?
Existen 5 factores que afectan a las decisiones Económicas, 5 factores que nos ayudar inclinan a realizar un gasto u otro:
– La confianza
– La Justicia Social
– Los comportamientos corruptos y antisociales
– La ilusión monetaria
– y el relato, entendido como nuestro sentido de la realidad.
Tres cerebros y dos pensamientos.
Los 3 cerebros atienden a la siguiente clasificación:
– Reptiliano o archepallium: Permite sólo tres tipos de respuesta: lucha, bloqueo o huida.
– Límbico o Mesoencéfalo (presente en los mamíferos): Se ocupa de las emociones (nos permite sentir y desear) y la memoria (se nutre del pasado).
– Neocortex: Es lo que nos hace racionales. Gracias al neocortex tenemos voluntad consciente.
Y las formas de pensar que existen en todos nosotros, atienden a dos pensamientos:
– Carácter emocional: Genera respuestas rápidas y automáticas, sin ningún sentido de control voluntario.
– Carácter racional: Concentra con esfuerzo la atención hacia las actividades mentales que así lo demandan.
Nuestras decisiones irracionales, nuestro espíritu animal ‘el deseo’ (Dan Ariely, profesor de Psicología y Economía conductual de la Universidad de Duke), nos induce a tomar decisiones poco aconsejables y, así Dan Ariely, clasifica en su libro ‘The Unexpected Benefits of Defying Locgic at Work anda at Home (Las ventajas del deseo. Cómo sacar partido a la irracionalidad en nuestras relaciones personales y laborales), divide el libro en ventajas y trampas del deseo.
Elegimos básicamente según un contexto, por lo que solemos elegir la opción central (ni lo muy caro ni lo muy barato). ¿Porqué los grandes incentivos no funcionan para mejorar el rendimiento? Los incentivos bajos o moderados pueden resultar útiles en caso de tareas que requieren capacidad cognitiva. Pero cuando el incentivo es muy elevado, puede desviar la mayor parte de la atención y, por lo tanto, distraer la mente de la persona con fantasías sobre la recompensa. Ésto puede generar estrés y acabar reduciendo el nivel de rendimiento. Cuando el trabajo pierde sentido, se pierde la motivación. Por lo tanto, calcular el nivel óptimo de incentivos no es fácil.
Sobrevaloramos nuestras propias creaciones (efecto IKEA), cuanto mayor trabajo, mayor amor.
En los aspectos de la vida personal:
– Adaptación: Somos capaces de acostumbrarnos a algunas cosas, pero no a todas, ni en todo momento. Todos somos como ranas en agua caliente, hay que escapar y buscar un estanque de agua fresca, reconocer y buscar los placeres de la vida.
– El apareamiento selectivo: Los semejantes se atraen. Por lo general las personas guapas suelen ligar con otras personas guapas y ‘los menos agraciados’ físicamente ligan con otros como ellos. Es un caso de adaptación, porque tendemos a desdeñar lo que no podemos conseguir.
– Los mercados fallan. Por ejemplo, ligar por internet. Los usuarios de este servicio pasan unas 12 horas semanales escribiendo a sus posibles parejas para obtener unas dos horas de encuentros físicos. – Empatía y emociones. Somos más sensibles al sufrimiento individual que al sufrimiento de masas. La realidad estadística interesa mucho menos que la del vecino.
– No conviene actuar sobre las emociones negativas.
– Debemos combinar emocionalidad y racionalidad. Todos compartimos en alguna medida las deficiencias de un Dr. Spock (un ser sin emociones) y de un Homer Simpson (un ser incapaz de un razonamiento adulto).
LO QUE HACES HABLA TAN ALTO QUE NO PUEDO ESCUCHAR LO QUE DICES
Oliver Wendell Holmes (1841-1935), Jurista Estadounidense

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